Mariate

No debemos perder el amor por el pensamiento humano

En una entrevista publicada por El Comercio, el neurocientífico argentino Mariano Sigman analiza cómo la inteligencia artificial y las redes sociales están transformando nuestra manera de pensar, recordar y prestar atención.

Sigman recuerda que no es la primera vez que una tecnología cambia la mente humana: ya Sócrates se quejaba de la escritura porque, según él, volvía perezosa la memoria. Hoy ocurre algo similar: delegamos cada vez más funciones cognitivas en dispositivos externos. Ya no recordamos direcciones, ideas o datos, porque “todo está en Google”.

Uno de los puntos más preocupantes que señala es la pérdida progresiva de la atención, una capacidad fundamental para el pensamiento humano. La atención —dice— es la habilidad de decidir conscientemente en qué queremos pensar, y hoy está siendo erosionada por la inmediatez, la sobreinformación y la lógica de resolverlo todo en segundos.

Sigman advierte que, aunque la inteligencia artificial puede ser una herramienta poderosa, no debemos caer en la ilusión de que pensar menos es siempre avanzar más. El riesgo no es la tecnología en sí, sino renunciar al ejercicio profundo del pensamiento humano.

LO QUE PIENSO YO – MARIATE SIN FILTRO

Vivimos en una época donde todo quiere resolverse rápido, fácil y sin esfuerzo. Y eso también se ha ido trasladando a la política.

Pensar requiere tiempo, atención y responsabilidad. Gobernar y legislar también. No se puede construir país con decisiones tomadas en 30 segundos, ni con opiniones sin fundamento técnico o humano.

La tecnología debe ayudarnos, no reemplazarnos. La inteligencia artificial puede apoyar procesos, análisis y eficiencia, pero nunca puede sustituir el criterio, la ética ni la conciencia humana.

Como sociedad —y especialmente desde lo público— no podemos perder el amor por pensar, por escuchar, por analizar y por decidir con profundidad. Antioquia necesita líderes que piensen antes de hablar y que estudien antes de prometer.

Pensar sigue siendo un acto de responsabilidad.

CIERRE

El verdadero progreso no está en pensar menos, sino en pensar mejor.
Y eso empieza por no renunciar a lo que nos hace humanos.

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